Me llamo Gianluca. Vivo en Mendrisio, en el cantón del Ticino, en la frontera entre Italia y Suiza.
Empecé a construir Albert Life cuando me di cuenta de algo incómodo: cada conversación sobre el cuidado de padres mayores terminaba igual. “Descargué una app, pero mi padre se siente vigilado. Compré un brazalete, pero lo deja en la mesilla. Pago una central de emergencia, pero cuando llamó por una duda lo trataron como un caso clínico. Solo quiero saber que está bien, sin controlarlo.”
Lo que pedían no era un dispositivo. Era tranquilidad que respetara la dignidad de quien es observado.
Nadie lo vendía. Todos vendían vigilancia.
Albert Life parte del principio opuesto: la persona mayor tiene todos sus derechos, incluido el derecho al silencio. La familia merece tranquilidad, no poder de vigilancia.
Por eso la persona mayor puede activar el Quiet Mode con un toque. Por eso nuestros servidores están en Europa. Por eso nunca vendemos datos. Por eso no somos un dispositivo médico.
Construyo Albert Life solo, con herramientas de IA y asesores para cada decisión crítica. La próxima persona que contrate no será un desarrollador, sino el primer especialista Albert Concierge.
Si esto tiene sentido para ti, escríbeme. Albert Life aún es pequeño. Las próximas cien familias decidirán conmigo cómo crecer.
— Gianluca